Las Interferencias: Nodrizas y autonomía personal

sábado, 24 de mayo de 2014

Nodrizas y autonomía personal

Hoy presento otras dos citas que encontré en el libro de la historiadora Carmen Sarasúa "Criados, nodrizas y amos" para hablar sobre otras mujeres trabajadoras de antaño, las nodrizas. La primera es del libro de Jaime Bonells, el médico de los Duques de Alba, publicado en 1786 para convencer a las mujeres aristócratas de que amamantaran a sus hijos y denunciar los peligros de las amas de cría. Esta vez no es un texto legal, es un libro que busca convencer y persuadir, por lo tanto tiene un alto grado de subjetividad.




“De esta suerte proceden las mas de las Amas: criadas con entera libertad entre la plebe, sin instrucción, sin principios morales, sin decoro, sin urbanidad, no conocen más razón que los caprichos de su alvedrío; ni se gobiernan por otras reglas, que sus preocupaciones y apetitos; por lo cual no poniendo freno a sus pasiones, tan presto las arrebata la ira como las acoquina un terror pánico (…) la moderación obra rara vez en ellas; todo son violentos extremos, y su último cuidado es el daño que pueden causar a los niños que tienen en sus pechos.”

Podemos pensar que la imagen que describe está distorsionada pero es importante ver que lo que critica, desde sus ojos de ilustrado misógino y médico de la alta sociedad, es que esas mujeres sean criadas en libertad. Eso es lo que realmente le molesta, que la mujer del pueblo cometa el pecado de tener libre alvedrío, más allá de lo que haga después con esa libertad.

Y otra cita: “Emprenden con varonil resolución el camino de la Corte, bien solas y en clase de agregadas a la embajada de una galera o un carromato, o bien reunidas varias de ellas y en caravana. Lo primero que procuran es proveerse de un perrillo recién nacido, que durante la expedición y hasta hallar, como ellas dicen, “acomodo”, haga las veces de párvulo, y aplicándole al pecho le conserve y mantenga el jugo nutricio, objeto de especulación”, Teatro social del siglo XIX, tomo II, Madrid, 1846.

Hasta García Lorca en una carta reconoce su extensa cultura "a pesar" de no saber leer, su vitalidad y su "moral natural" en cuanto al sexo:

Carta de Federico a las "muchachas":
“Aquí están, Anilla la Juanera y Dolores, la Colorina
Sobre todo mi Dolores, por lo buenísima que es
Vino a amamantar a mi hermano Paco y se quedó,
Habla mucho, se ríe mucho, cuenta historias sin parar
Como si hubiese vivido treinta vidas.
Es analfabeta porque nadie ha sabido enseñarle
A leer, mi madre lo intentó sin resultado,
Pero sabe más que todos nosotros.
En lo que se refiere al sexo, tiene una moral natural
Sin hipocresías, ni severidades.
Ella me ha enseñado a vivir…también Víctor Hugo, Galdós, Verlaine,
Juan Ramón Jiménez, Machado y sobre todo Rubén Darío.
Ellas, las criadas “muchachas” traen a los niños ricos, canciones
Romances y cuentos.
El niño tiene la marca
De la mujer pobre, que le da al mismo tiempo
En su cándida leche silvestre, la médula del país”


El fenómeno de las nodrizas es muy complejo y no lo voy a analizar en esta ocasión. A pesar de su libertad, las amas de cría también formaban parte de un sistema de clases sociales jerarquizadas que separaba a los niños de sus madres y padres, fragmentaba los roles femeninos en dicotomías del tipo mujer-madre y criada-señora, y promovía la especulación con el propio cuerpo. En cualquier caso, un ejemplo más de que tampoco las nodrizas se ajustaban al estereotipo de mujer sumisa, reprimida y dominada por algún hombre, ni siquiera a los ojos de los médicos e ilustrados de la nobleza.

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