Las Interferencias

jueves, 23 de octubre de 2014

La Educación Prohibida

Copio y pego una vieja entrada de 2012 de otro de mis blogs:

La Educación Prohibida.


Hoy he visto este trailer a través de "Homeschooling en Madrid" y me he quedado con ganas de saber más de este proyecto y de las cuestiones que plantea. Realmente, son las cuestiones importantes que deberíamos plantearnos, sobre todo teniendo en cuenta el camino que lleva la humanidad. Ahora bien, junto a planteamientos interesantes veo que se ha dado voz a colectivos frente a los que me muestro totalmente escéptica. No sé cuál será el tratamiento final de las entrevistas y confío en que no será una suma sin más de voces sino que se intentará llegar al fondo del asunto, profundizar desde un punto de vista crítico con cada una de las posturas. No valdría criticar la educación oficial "militarizada" y capitalista, tanto la estatal, privada y concertada, para caer en brazos de oscurantismos de nuevo cuño.

Para mí uno de estos nuevos oscurantismos está representado por las escuelas Waldorf que parten de Rudolf Steiner y la antroposofía. Para una breve introducción en este tipo de escuelas recomiendo leer este artículo, aunque no comparta su punto de vista contrario a la no escolarización: http://adepensar.blogspot.com/2009/06/waldorf-la-pedagogia-sarasa.html

Está muy bien que critiquemos la educación que se nos impone desde el estado y el sistema capitalista, su adoctrinamiento, su masacre a la creatividad y las ganas de aprender, ya que su principal función es acostumbrarnos a lo que vendrá después y a ser seres sumisos frente al poder. Ahora bien, la educación debe partir de la verdad, del ansia de verdad al menos. Para mí, pedagogos que creen en la existencia de los ángeles o de Dios, seres que pertenecen al ámbito de las creencias no demostrables, a la intimidad de la fe, pierden toda credibilidad cuando tratan de incluirlos en su método pedagógico. ¿Cómo podemos partir de una mentira o de algo indemostrable que pertenece al ámbito de las creencias personales? Y aquí vuelvo a referemirme a las escuelas Waldorf creadas por Rudolf Steiner y la antroposofía. Esta crítica es extensible a su rama de “banca ética”, Triodos Bank, como podemos ver en el temario de este curso impartido por su subdirector general: http://www.sociedadantroposofica.com/Eventos/Seminario/

Como dato curioso, algunas escuelas Waldorf están asociadas a la UNESCO en su Plan de Escuelas Asociadas creado en 1953: http://es.wikipedia.org/wiki/Pedagog%C3%ADa_Waldorf . Pero lo que creo que más me disgusta y me intriga es su origen. Según la Wikipedia:

"En 1919 Steiner visitó la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria, en Stuttgart, Alemania y habló a los trabajadores sobre la necesidad de una renovación social, una nueva forma de organizar la sociedad, su vida política, cultural y económica. Era su propuesta de la llamada Tripartición o Triformación social. El dueño de la fábrica, Emil Molt, le solicitó a Steiner si podría encargarse de establecer y dirigir una escuela para educar a los hijos de los empleados de su empresa en este nuevo sentido social, preservando lo cultural-educativo dentro de la esfera de la Libertad, sin interferencia de lo político ni de lo económico. Así nació la Escuela libre Waldorf. La educación que recibieron estos niños fue tan innovadora y evolucionada que pronto comenzaron a surgir escuelas Waldorf en Alemania y luego el movimiento de escuelas Waldorf se extendió por el resto de Europa y el mundo."

¿Por qué un empresario querría educar a los hijos de sus empleados "sin interferencia de lo económico"? Como anarquista, creo en la libertad, el apoyo mutuo y la autogestión. Los trabajadores deben asociarse para educarse a sí mismos. ¿Qué clase de valores quería transmitir a los obreros Emil Molt? ¿La sumisión al empresario de una fábrica de un producto tóxico como los cigarrillos Waldorf Astoria? ¿Que no hay razón lógica alguna por la que unos seres humanos acumulan y derrochan mientras otros pasan toda su vida trabajando para otros? ¿Que puede existir una coexistencia pacífica entre empresarios y trabajadores a través de la paz social, espejismos y migajas? ¿Que el sistema económico no debe tocarse aunque cree necesidades falsas (cigarrillos) en la población o se base en la guerra y la muerte como motor de la economía? Esa desde luego no es la educación ni los valores que me gustaría transmitir a las nuevas generaciones si lo que deseamos es un mundo mejor o que simplemente no se autodestruya. Seguiré investigando y leyendo: http://www.rudolfsteinerweb.com/a/emil_molt.php

En fin... lo importante es no perder nunca el espíritu crítico para, como dice la expresión popular, no salir de Málaga para entrar en Malagón.

Por cierto, ¿conocerán los documentalistas la Escuela Libre Paideia?

jueves, 9 de octubre de 2014

"Podemos hacerlo"

Hoy voy a hablar de uno de los emblemas o símbolos utilizados para recrear la imagen de mujer "empoderada", la ilustración de J. Howard Miller que podemos titular "We can do it!" (¡Nosotros/as podemos hacerlo!):



Lo primero que llama la atención es la mirada fuerte y penetrante de una trabajadora segura de sí misma que nos enseña su musculoso brazo. El texto de abajo dice: "War Production Co-ordinating Committee" (Comité Coordinador de la Producción de Guerra). ¿Y qué comité era ese? Pues el comité que creó la empresa Westinghouse durante la Segunda Guerra Mundial.

El poster no fue diseñado para su exhibición o para animar la contratación de más mujeres sino para su uso interno dentro de la empresa. La ilustración de Miller, encargada a través de una agencia de publicidad, pertenecía a una serie más amplia en la que la mayor parte de los representados eran hombres. Se trataba de propaganda interna para animar y motivar a los trabajadores a esforzarse más en sus tareas laborales. El mensaje era en realidad "Podéis trabajar más y mejor para nosotros" y el objetivo era "subir la moral, reducir el absentismo, hacer que las preguntas de los trabajadores se dirigieran a los jefes y reducir la probabilidad de insatisfacción laboral que pudiera conducir a una huelga en la fábrica".


Geraldine Hoff Doyle fue la mujer real, trabajadora de Westinghouse, que inspiró el poster y que, por cierto, se fue de la empresa una semana después de que le hicieran la foto en la que se basó Miller, tras el accidente laboral de una compañera. Estas mujeres estaban fabricando forros plastificados para cascos impregnados de "Micarta", una resina fenólica inventada por Westinghouse. Se produjeron unos 13 millones de forros para cascos en el transcurso de la guerra. Todo ese tipo de material bélico se usaría contra Hitler, algo muy loable sino fuera porque las grandes firmas estadounidenses apoyaron el crecimiento del nazismo e incluso negociaron con la Alemania Nazi: General Motors, Texaco, Ford... Los negocios son los negocios.


Las relaciones laborales dentro de Westinghouse Electric habían sido muy tensas durante los años anteriores. En 1941, esta empresa finalmente se vio forzada a firmar un acuerdo laboral con los trabajadores del sindicato "United Electrical, Radio and Machine Workers of America", ya que estaba obligado por la Ley Nacional de Relaciones Laborales. El Gran Capital norteamericano necesitaba acabar con la lucha de clases sustituyéndola por el "todos a una", juntitos empresarios y trabajadores por el bien de la empresa y del Estado sin tocar ninguno de los "privilegios" (si es que a ser opresor se le puede llamar privilegio) existentes ni, por supuesto, todo lo que conlleva el trabajo asalariado. ¿Nos suena de algo este mensaje? Sí, se llama fascismo corporativo.

 Vemos, por tanto, que no es una imagen que luche o refleje la emancipación de la mujer o del hombre, sino la fusión cuerpo-mente con la causa empresarial y con el aumento en el número de dígitos de la cuenta bancaria del empresario de turno. Es un emblema del capitalismo (aunque perfectamente podría tener un equivalente soviético o nazi, ¡o incluso de fábrica colectivizada!) que trata de aplacar todo conflicto entre dominantes y dominados que pueda hacer que la productividad descienda.
 
Esta ilustración es la viva imagen de que el concepto de "empoderamiento" (empowerment) es totalmente ajeno y diferente al de "emancipación". ¿De qué nos sirve creernos poderosos si seguimos siendo esclavos con una pequeña ilusión de poder? ¿De qué sirve el poder sin la ética, el sentido crítico y la capacidad de reflexionar?

En algún momento histórico esta imagen se puso de moda en los medios como icono del empoderamiento femenino. Es deplorable. Una mujer jamás se emancipará por ser una asalariada de Westinghouse que fabrica armas mientras el gran capital de su país está alimentando a la fiera que después, supuestamente, querrá abatir.

¿Cuántos de los símbolos de empoderamiento actuales no tendrán la misma función esclavizante que este anuncio propagandístico? Para empezar quizás tendríamos que salir del autoengaño y definir qué es lo que realmente "podemos" y no "podemos" hacer en las circunstancias actuales.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Feminismo y Humanismo, por Federica Montseny

 Ahora que el nombre de Federica Montseny es usado por grupos feministas (Red Federica Montseny) quizás sea hora de recordar sus escritos. Evidentemente, no comparto la forma despectiva en la que describe a las feministas del partido inglés "Tercer sexo" como "solteronas" (aunque quizás sea un comentario del autor al que hace referencia, Antonio Dubois, y no de ella), ya que considero que las posturas ideológicas y políticas tienen que ser juzgadas por sí mismas, no en función de la vida íntima y personal de los sujetos, que deben tener libertad para tomar las decisiones sobre su propia vida que consideren oportunas. Tampoco comparto su visión utópica modernista de las mujeres del pasado, supuestamente sometidas a siglos de "obscurantismo" y "embrutecimiento intelectual". Creo que habrá que ver en cada caso, época y lugar.

Sí me parece destacable y de vital importancia en el momento presente, por otro lado, su reivindicación del universalismo frente a la parcialidad y la denuncia del reformismo feminista en contraposición con la verdadera emancipación de la mujer y del hombre. También es reseñable su mención a los valores ante la vida de generosidad, abnegación y valentía, valores imprescindibles para cualquier ser humano que quiera cambiar el mundo o luchar contra una injusticia. Además, en lugar de ser asociados con la sumisión al hombre, como siempre suelen aparecer, Federica Montseny los asocia con una actitud altiva y demoledora, sin atisbo de debilidad y sensiblería, actitud válida tanto para hombres como para mujeres.

Desde luego, desde la búsqueda del placer como único valor supremo no se puede cambiar nada, porque en cualquier lucha se sufre y se pasa mal, como cualquier persona que se haya enfrentado con el poder injusto sabe bien. Hay llanto y sufrimiento, a la par que orgullo y satisfacción (y, por tanto, un placer sólido y no efímero) de saber que estás haciendo lo correcto. Estas dos caras de la vida son inseparables y negarlas nos quitan fuerza. El miedo a sufrir nos paraliza. El miedo a conocer la verdad y que nos dañe nos impide evolucionar. Esto no significa recrearse en el dolor, sino atravesarlo, trascenderlo, minimizarlo y equilibrarlo con recursos propios y externos (el apoyo mutuo).

De nuevo, os invito a una lectura que separe el grano de la paja y supere idealizaciones y defenestraciones:




Feminismo y Humanismo  - 1 de octubre de 1924 - página 12 de La Revista Blanca

Cierto amable y anónimo amigo me remite un ejemplar de un periódico, diciéndome: "Por si te interesa".

El periódico en cuestión es El Pueblo, de Valencia, y señalado por el mismo remitente veo un artículo que se titula "El tercer sexo" y firma Antonio Dubois.

El escrito - ¡cómo no! - habla del feminismo y de las mujeres. Hay en él opiniones muy apreciables y bastante acertadas, y he pensado que merecía el comentario de una mujer, que, como tal, preocúpase preferentemente de los problemas de su sexo y a la que, como muy bien supuso el que tuvo la atención de remitirme el ejemplar del diario valenciano, interesan esas cuestiones del feminismo, aunque sólo sea para combatirlas y situarlas en el punto donde han de partir todas las inquietudes humanas: la transformación de una sociedad injusta y el abandono de una moral y unas preocupaciones que sólo han servido para esclavizar a la mujer y desviar a la especie toda.

Le dedicaré, por tanto, otro artículo al tema del feminismo, que quizá no hará más que repetir lo dicho en anteriores sobre el mismo asunto trazados, ya que dada su permamente actualidad y su lamentable y errónea tendencia, opino que el feminismo merece continuas críticas, y la emancipación de la mujer, máximo problema de los tiempos presentes, el esfuerzo modesto de los que en ella y en su influencia bienhechora, tenemos puesta nuestra esperanza.

***

Antonio Dubois, en su artículo, divide en dos al feminismo: Uno es el que, según él, "conserva todos los encantos poéticos de la mujer" y otro - el del "Tercer sexo", movimiento formidable que tiene su cuna y su fuerza en Inglaterra - el rudo, acre, despótico, imperativo, con la falta de feminidad que caracteriza a las mujeres solteronas, que odian a los hombres porque no han podido casarse.

El "Tercer sexo", partido numerosísimo - lo que indica el gran contingente de mujeres que la guerra sentenció, con su monstruosa devoración de hombres, a la soledad forzosa - tan numeroso que lanza la cifra de un millón 700.000 adherentes, es el que quiere derribar del Poder al hombre y, desde él, imponer su dictadura a la humanidad. Sin embargo, Antonio Dubois, humorísticamente opina que unos cientos de miles de matrimonios aplacarían las iras reivindicadoras de ese millón y medio de mujeres energúmenas.

Este ha sido, el del llamado "Tercer sexo", el movimiento feminista más importante en Inglaterra. El otro, el que "conserva todos los encantos poéticos de la mujer", es lo que se ha bautizado con el nombre de socialismo cristiano, de importación de los países latinos, donde logró adquirir, particularmente en Francia, ciertos ribetes reformistas por haberlo adoptado las mujeres intelectuales y doctas, de tímida tendencia izquierdista. Más aclarado aún: es el propio feminismo anglo-sajón, perfumado y suavizado por la galantería y la espiritualidad humanista y ligera de las razas meridionales.

En España no existe el feminismo del "Tercer sexo". No existe tampoco el socialismo cristiano. En realidad, no existe feminismo de ninguna clase y si alguno hubiese, habríamos de llamarlo fascista, pues sería tan reaccionario e intolerante, que su arribo al Poder significaría una gran desgracia para los españoles. Afortunadamente, no sucederá tal cosa.

En cuanto a los feminismos europeos, o las dos clases en que divide el feminismo Antonio Dubois, estimo, como siempre, que ambos adolecen del mismo defecto capital, suavizado en uno, áspero y estridente en otro: la falta de humanismo, de este amor a la humanidad que forma el más preciado y generoso fundamento de todos los ideales.

Es más aún: examinando fríamente el feminismo, sus puntos, sus programas máximos y mínimos, sus figuras y sus actuaciones, se llega a sacar la conclusión de que él, su fuerza retrógrada y coercitiva, suave o áspera - lo mismo da, pues quizá es más reaccionario el latino, con sus ribetes de socialismo o mejor, sillonismo, que el anglo-sajón, con sus pintorescas ansias revolucionarias de despechadas - representa un factor muy importante y muy grave, puesto al servicio de la reacción y con posibilidades de entorpecer el camino de las ideas modernas. Es decir, el feminismo, partido de Estado, de privilegio, de mando, de intolerancia religiosa y moral, de asperezas de sexo, de brutalidad dominadora o de falsa suavización de costumbres, puede convertirse, en el proceso evolucionista de los tiempos modernos, en el revulsivo que coarte la libertad del hombre, y de las mujeres, minoría por desgracia, que han logrado despojarse del lastre de los siglos transcurridos en el obscurantismo y el embrutecimiento intelectual.  

Yo creo que la cuestión de los sexos está clara, meridianamente clara: Igualdad absoluta en todos los aspectos para los dos; independencia para los dos; capacitación para los dos; camino libre, amplio y universal para la especie toda. Lo demás es reformismo, relativista, condicional y traidor en unos; reaccionario, cerril, intransigente y dañino en otros. 

¿
Feminismo? ¡Jamás! ¡Humanismo siempre! Propagar un feminismo es fomentar un masculinismo, es crear una lucha inmoral y absurda entre los dos sexos, que ninguna ley natural toleraría.

***

Antonio Dubois, comprendiendo por una parte el problema, por otra desbarra. Desbarra como desbarran cuantos, sin tener ideas verdaderamente avanzadas, quieren dar explicación y solución a fenómenos y cuestiones modernas.

Y dice, defendiendo el feminismo que él estima útil y verdadero "el insinuante y tierno que acabará por esclavizarnos": "El día que la mujer legisle y administre, las grandes instituciones básicas de la sociedad en crisis: familia, educación, natalidad, justicia, asistencia social e higiene, hoy vacilantes en los brazos del hombre, se sostendrán con más solidez en las manos de ellas."

El día que la mujer legisle y administre, continuarán las injusticias, los privilegios, las desigualdades, las miserias y las luchas, porque las bases de la actual sociedad, que Antonio Dubois cree podrá apuntalar el feminismo que conserva todos los encantos poéticos de la mujer que los tenga, no hay fuerza humana que las apuntale, ya que ellas, por podridas e injustas, están condenadas a morir.

He aquí el error fundamental del reformismo, que, como todos los partidos políticos, y hasta como nosotros mismos, ven en la mujer, como madre, educadora y compañera del hombre, un auxiliar precioso y un elemento decisivo para las ideas que se disputan la hegemonía del pensamiento; El reformismo, sea femenino o masculino, cree poder apuntalar a la actual sociedad con concesiones y paliativos. De ahí el origen del socialismo cristiano de Inglaterra y del feminismo meridional, impulsado y favorecido por los partidos políticos de izquierda, feminismo más peligroso que el otro y que en un porvenir no muy lejano verémosle representando el freno tradicionalista en los grandes acontecimientos sociales que se avecinan.

Por esto yo repetiré siempre que el feminismo, sea el que fuere, suave o áspero, reformista o ultramontano, no puede ser jamás un factor evolutivo ni un valor de renovación social. A lo sumo, con sus reformismos, una pequeña conquista arrancada a las preocupaciones y al ancestralismo.

Socialmente, acepta y exige privilegios que si son injustos disfrutándolos los hombres, también lo serán si los disfrutan las mujeres. Humanamente, tolera todas las coacciones de la moral y de la religión, es ordenado y metódico y cuando se vuelve revolucionario es por despecho y no por justicia, y, en ciertos aspectos, da la razón a cuantos hombres no consideran digna de ser igual en libertad y en derechos a la mujer. Es casi una desviación del sexo y en algunos momentos una regresión, representando un peligro para las mismas mujeres que no estén conformes con sus normas e intolerancia. No es capaz de ser demoledor, generoso, abnegado, valiente y altivo ante la sociedad y ante la vida. Carece de comprensividad, de ansias de justicia y de dignificación. Está fosilizado por los prejuicios y la moral reinantes y jamás comprenderá, sea suave o áspero, meridional o anglo-sajón, reformista o reaccionario, satisfecho o despechado, lo que es un ideal de armonía absoluta, de paz completa, de universalismo amplísimo, de evolución infinita y de libertad y perspectivas sin límites.

Federica Montseny

viernes, 12 de septiembre de 2014

Las borrosas lentes de la ideología

Una muestra de proyección de la propia ideología en la observación de la realidad, omisión de lo que no casa con los propios prejuicios y repetición de mantras autoreferenciales del mundo universitario y del feminismo y ecologismo de estado:

Intervención de Alicia Puleo desde el minuto 10.30

https://www.youtube.com/watch?v=tkE6-KJ153Q




 El gran problema del ecofeminismo es la dicotomía esencialista/constructivista. Somos seres bioculturales, la biología afecta a la cultura y la cultura afecta a la biología. Están profundamente imbricados. Por eso, deberíamos comenzar por quitarnos las "gafas" de antropólogos, biólogos y místicos para ver qué ocurre ahí fuera realmente. Por otro lado, tampoco podemos negar nuestras cosmovisiones y nuestros prejuicios, ya que siempre será mejor evidenciarlos y ponerlos en cuestión que ocultarlos, reprimirlos o negarlos. En cualquier caso las ideas previas no deberían alejarnos más de la realidad para convertirse en ceguera. Yo, al menos, como en tantas otras cuestiones, no me identifico ni me siento cómoda en ninguno de los bandos presentados en este tipo de controversias y creo que todos los protagonistas tienen razón en algunas cuestiones parciales. La tarea de cualquier sujeto crítico debería ser separar, como dice la expresión popular, el grano de la paja.

En este video Alicia Puleo arremete contra la asignación de tareas "tradicionales" de una manera acrítica (aprox. 12.30) y afirma que el feminismo temía que al defender sociedades que no fueran tan destructivas con el medio ambiente se plantearan formas de sociedad desfavorables hacia la autonomía de las mujeres.

El mundo preindustrial y preneolítico tiene multitud de ejemplos concretos que demuestran la gran autonomía que tenían las mujeres. Es más, una hipótesis interesante de partida sería plantear que a más desarrollo y mayor especialización, más desigualdades y más jerarquías. Por eso, las sociedades de cazadores-recolectores son tan igualitarias dentro de sus diferencias, diferencias que puede que tengan más un sentido práctico que ideológico en un principio, como cualquier madre lactante del siglo XXI podría entender: si estás dando el pecho de forma intensiva a tu hijo ves claramente que hay trabajos o tareas más compatibles que otras con el momento vital en el que te encuentras tú y tu bebé. Por ejemplo, ir a cazar con un bebé en una bandolera quizás sea posible aunque poco práctico. Sin embargo, recolectar durante sólo tres días a la semana junto a otras mujeres el 80% de la comida de la que se alimentará tu familia es bastante compatible con la crianza.  Un libro fundamental para mí en este sentido es el de Marjorie Shostak "Life and Words of a Kung Woman" en el que se describe una sociedad de cazadores-recolectores de Namibia en la que mujeres y hombres gozan de una autonomía similar, a pesar de la especialización por sexo de sus tareas. Esto no es óbice, sin embargo, para que las actividades masculinas sean consideradas un poco más valiosas que las de las mujeres (la carne está muy valorada) y esto quizás sea el germen de las jerarquías y desigualdades más acusadas que se ven en las sociedades sedentarias más especializadas. En el libro se cuenta el caso de una mujer de mediana edad que quiso cazar porque su marido no traía carne y, a pesar de ser considerado un caso excéntrico, nadie se lo impidió y se le daba bastante bien.

Hoy en día, en un mundo urbano como en el que vivimos muchas de nosotras, todavía hay tareas más compatibles con la maternidad, la exterogestación y la lactancia que otros. Por ejemplo: una mujer cartera o una mujer autoempleada en su propia tienda podrían realizar su trabajo junto a su bebé. Sin embargo, podría ser bastante peligroso que una neurocirujana se llevara a su hijo a una operación y sería más conveniente que durante ese proceso otra persona cuidara de su hijo.

España, 1966.
Fotografía: Eve Arnold
http://www.eticamente.net/31489/foto-antiche-donne-allattamento.html
Alicia Puleo también arremete en el minuto 14.42 contra la revista The Ecologist, en concreto contra su número 48 titulado "La R-evolución calostral ha empezado", título que le parece bastante cómico a la audiencia de la charla, según podemos escuchar por sus risas en el video. Todavía me pregunto qué tiene de cómica la palabra "Calostral". Pareciera más bien la típica risa de adolescente reprimido cuando alguien le habla de genitales o sexo. ¿Nos da vergüenza hablar de calostro a estas alturas? Una muestra más de puritanismo y castidad feminista cuando se trata de hablar de maternidad. ¿Cómo alguien puede decir que es feminista riéndose de uno de los líquidos más valiosos y preciados que produce el cuerpo femenino? ¿Cómo podemos hablar de "ética del cuidado" sin sonrojarnos después de escuchar esas risitas? El calostro forma parte de la cultura del cuidado, del cuerpo de la mujer y, de forma simbiótica, de los bebés afortunados que lo toman. Quien se ríe de los fluidos varios del cuerpo de una mujer no es más que un misógino. Nos encontramos una vez más ante una muestra moderna y feminista del famoso tabú antropológico del calostro. ¡Vergonzoso en pleno siglo XXI!

No seré yo quien defienda de forma íntegra ese número concreto de la revista The Ecologist y su visión de lo "natural" y lo "tecnológico", conceptos harto complejos y problemáticos, pero de ningún modo puedo negar que nuestros cuerpos son humanos y pertenecen al género animal mamífero (hasta que se demuestre lo contrario). Negar eso es vivir e inventarse un mundo paralelo ajeno completamente a la biología, quizás más cercano al mundo de los espectros, los espíritus del purgatorio, los ángeles o los robots (estos al menos tienen átomos y están fabricados de algún material concreto). Quizás alguien debería comenzar a invitar a un óvulo y un endometrio humanos a realizar un Máster de Género en alguna universidad estatal para enseñarles cómo se deberían de comportar. Negar la biología es ideológico. Negar la cultura también. Somos seres bioculturales.

Dice Alicia Puleo sobre el minuto 14.42 algo así como "El monográfico se llamaba la R-Evolución Calostral* (risas) y llegaba a plantear cuestiones como que las mujeres hemos accedido a la universidad, nos hemos llenado de títulos olvidando nuestras funciones naturales. O que las mujeres estábamos sometidas, reprimidas en nuestro destino natural que era el de dar a luz. Me suena ese argumento". No sé exactamente de qué artículo está hablando (tengo la revista sobre mi mesa) pero que la maternidad está siendo retrasada por los estudios universitarios y el trabajo (tal y como los conocemos hoy en día) es un hecho asumido, estudiado y defendido por instituciones como el Club de Roma y denunciado por feministas como Rebecca Walker. Por supuesto, podríamos perfectamente ir embarazadas y lactando a la universidad y al trabajo y romper ese tabú, pero esa es una revolución que todavía nos queda por hacer, la de incorporar a los niños a la vida social fuera de la reclusión de las guarderías.

La maternidad está siendo fuertemente atacada y manipulada por todos los frentes en el mundo actual y en nuestro país de forma concreta. Está siendo reprimida por condicionantes externos y autoreprimida por nosotras mismas (quizás una de las manifestaciones más obvias y cuantificables es el crecimiento cada año del número de mujeres y parejas heterosexuales que recurren a tratamientos de reproducción asistida por haber retrasado la maternidad). Esta represión y manipulación de mentes y cuerpos maternales y no maternales viene de antaño. El régimen franquista hizo una gran labor de ingeniería social en el campo de la maternidad. El régimen postfranquista en el que vivimos sigue atacando y boicoteando el parto, la lactancia, la maternidad y, no lo olvidemos, la paternidad. Si acaso más esta última, privando y prohibiendo a millones de hombres soñar en ser padres (una responsabilidad inasumible según la ideología del hedonismo consumista imperante) y, si lo son, cuidar a sus hijos o, simplemente, compartir con ellos más de unos pocos momentos diarios, el que puede. Lo peor no es que se ataque la maternidad/paternidad, si nos quedáramos ahí volveríamos al pensamiento victimista de siempre. Lo peor es que lo hayamos aceptado con total resignación o normalidad.

El cuadro "Los deberes desagradables del padre" (Unangenehme Vaterpflichten) de Adriaen Brouwer (aprox. 1605/1606–1638). Independientemente de que se considere una tarea desagradable o no, aquí se ve a un padre preindustrial cuidando de su hijo, concretamente, limpiándole el culo. ¡Y era considerado un deber! Un cuadro para la reflexión sobre la paternidad.
Sobre el minuto 18.06, Alicia Puleo habla de cómo afecta a la salud de las mujeres el problema medioambiental y la contaminación. De este tema he hablado ya en multitud de artículos en este blog así que no me voy a extender (algunos posts se pueden leer aquí, aquí y aquí). Repetiré una vez más, como una voz en el desierto ecofeminista, que en la vida los problemas no solamente vienen de las actuaciones de otros (los malvados capitalistas contaminantes) sino también de las decisiones que tomamos (habitos de vida). Y esas decisiones se ven influenciadas a su vez por la cultura. Y la cultura, en sociedades como la nuestra, se ven influenciadas por decisiones biopolíticas más que por la tradición o, mejor aún, nuevas tradiciones son creadas y recreadas ad hoc.

El aumento alarmante del cáncer de mama en nuestras sociedades está íntimamente relacionado con la no maternidad, la maternidad tardía y la falta de amamantamiento. Además de la contaminación hay tres elementos de nuestra sociedad que están teniendo un impacto severo en nuestra salud, desde un punto de vista evolutivo: comemos más de lo que necesitamos, no ejercitamos nuestro cuerpo como nuestro cuerpo humano necesitaría, y nos reproducimos/amamantamos nada, poco y tarde. Estos tres elementos están relacionados íntimamente con nuestra fertilidad, con la llegada de nuestra primera regla y con el número de ciclos menstruales ovulatorios que tendremos durante toda la vida. Son elementos interconectados y bioculturales. Negar la evidencia científica en este aspecto y seguir culpando como ÚNICO factor a la contaminación ambiental de absolutamente TODO es una irresponsabilidad. La contaminación está ahí y es fruto de la industrialización. Pero la industrialización contamina también nuestras vidas de otras formas además de con tóxicos químicos.

¿Por qué Alicia Puleo no puede admitir y ni siquiera investigar estos factores influyentes en los cánceres femeninos? Porque son políticamente incorrectos frente al feminismo en el que ella se enmarca. Como no cuadran con su ideología, los obvia. Hablar de contaminación ambiental es muchísimo más correcto. ¡A nadie le parece mal y todo el mundo puede seguir en su zona de comfort intelectual! Pero ocurre que a veces la verdad duele y es incómoda. Y entonces tenemos que matizar nuestras ideas previas y, realmente, después nos damos cuenta que tampoco pasa absolutamente nada por rectificar de vez en cuando. Una mujer puede seguir decidiendo libremente no querer ser madre asumiendo los costes para su salud física-mental (los costes mentales son mucho más políticamente incorrectos así que los dejamos para otro post) de no serlo. Esa es la libertad consciente y responsable. ¿A qué tenemos miedo?

Entiendo que sí tengan miedo los que se benefician de las ideologías que reprimen la maternidad, la paternidad, la crianza, la amistad, el amor y la vecindad, los beneficiarios principales de que toda la energía vital de cuidados, amor y pensamiento que no brindamos a nuestros seres queridos sea dirigida hacia la producción de basura material e intelectual, hacia la guerra por los recursos del planeta y los recursos de la vida.

También es extremadamente incorrecto hablar de relación simbiótica madre-bebé pero es real, tanto en madres que dan el pecho (y una muestra es que la succión del bebé es sana para el cuerpo de la madre, siendo capaz de prolongar la amenorrea de la lactancia y los ciclos menstruantes anovulatorios durante meses o años), como en las que no lo dan porque no han podido pero sienten esa fusión emocional y de contacto físico. Madre y bebé se necesitan y cuidan mutuamente de formas diferentes y no equivalentes.

Alicia Puleo habla en otro momento de "ecofeminismo crítico" con derechos sexuales y reproductivos. ¿Quién defiende los derechos sexuales y reproductivos de quien no puede reproducirse porque ni siquiera hay espacios ni recursos propios para conocer a una futura pareja (y las páginas de contactos de internet son la prueba del desencuentro social y erótico en el que nos encontramos) y no hay ni tiempo ni redes sociales necesarias para criar seres humanos sanos?

En referencia a la no maternidad de las sociedades tradicionales también podemos aprender mucho, sin necesidad de idealizarlas. Por ejemplo, en casi todas las sociedades preindustriales se han conocido y se han utilizado plantas con principios activos que inhiben la ovulación o la implantación de óvulos fecundados, es decir, abortivos tempranos. Hoy la ciencia ha corroborado que esas plantas funcionan y el libro "Eve's herbs. History of Anticonception and Abortion in the West" aporta bastante información al respecto. Sin embargo, el feminismo mayoritario, en lugar de recuperar ese saber perdido, se dedica a denunciar que el Estado legisla en algo que en otras épocas y otros lugares hubiera sido simplemente imposible de regular, porque los principios activos se encontraban accesibles en la propia Naturaleza, se conocían sus efectos y también sus riesgos tóxicos y efectos secundarios. Una mujer del mundo preindustrial no pedía permiso al poder para no ser madre ni para serlo. Y, a pesar de ello, la maternidad y los hijos eran algo valioso e importante, porque los seres humanos no eran considerados como un mero gasto inoperante, pasivo y consumista de recursos. Los niños y los viejos tenían un papel activo, aportaban algo vital a la comunidad y tenían su función. Hoy en día los niños son inversiones, hobbys, lujos, incordios para poder realizarse como persona y "trabajar". Por eso, aunque la información anticonceptiva y de abortivos tempranos o era conocida en el pasado o se sabía dónde buscarla si no se conocía de primera mano, es probable que a mucha gente ni siquiera le interesara el tema, porque en términos generales tener hijos era considerado algo positivo. Como todo en la historia de la humanidad, el control de la natalidad ha tenido sus propios ciclos, idas y venidas.

"Una matica de ruda" (gracias a Rosa Zaragoza por hablarnos de esta canción sefardita del siglo XII):

- "Una matica de ruda
una matica de flor
me la dio un mancebico
que de mí se enamoró.
- Hija mía la mi querida
no te eches a perdición,
más vale un mal marido
que mejor un nuevo amor.
- Mal marido la mi madre
no hay más maldición,
amor nuevo la mi madre
la manzana y el limón".




Como Alicia Puleo, yo tampoco creo que haya que idealizar ni el pasado ni las sociedades presentes cazadoras-recolectoras. De hecho, considero que la ética de la vida, la bioética que ella tanto desprecia ("no vamos a utilizar el concepto de santidad de la vida") como elemento represor en potencia de la vida de las mujeres adultas en edad "cotizante" (nunca se tiene en cuenta ni a las niñas ni a las ancianas) es de vital importancia en el momento presente. Por eso, aunque en casi todas las culturas haya existido el aborto (o incluso el infanticidio) no por ello habría que reivindicarlo (incluso como acto "empoderante") en la sociedad actual de forma automática. Yo encuentro totalmente compatible reivindicar la legalidad del aborto con admitir los componentes bioéticos que implica a día de hoy. Por ejemplo, la idea de aborto y embarazo no era la misma hace mil años (de nuevo, me remito al libro del historiador John Riddle) que en la era de la ecografía, en la que puedes escuchar el latido de un feto de 8 semanas latir en tu propio vientre o ver cómo es cuando tiene 12 semanas.

Ahora que parece que nos encontramos en un momento cumbre, un momento de cambio de civilización dentro de lo que ha sido la historia de la industrialización (algunos hablan de fin del petróleo barato, de "pico de petróleo" y demás...) no sería extraño que volvieran también prácticas que ahora consideramos censurables. Me estoy refiriendo, por ejemplo, al campo de la explotación animal como sustituto del los recursos energéticos fósiles. ¿Acaso es posible un mundo postindustrial sin petróleo que no utilice a los animales como fuerza de trabajo? Yo no lo sé, está por ver. En el pasado, el coche sustituyó al caballo y el tractor al buey. No tengo las respuestas a estas cuestiones pero creo que hay que asumirlas con valentía y reconocer sus implicaciones existenciales y éticas.

"El ecofeminismo crítico es constructivista. Tenemos que luchar contra los estereotipos de género porque son perjudiciales para las mujeres y perjudiciales para la Naturaleza. Con esto nos diferenciamos de ecofeminismos clásicos que sostuvieron el caracter biológico de las identidades de género. Si ignoramos el papel de la cultura en las identidades entonces nos condenamos al conformismo. Si es biológico no tienes elección. Las identidades de género eran constructos que es posible transformar". 

Este fragmento ilustra a la perfección la proyección de la ideología sobre la realidad. Como me viene bien para mis objetivos pensar X, lo afirmo sin importarme si es así o no. Lo importante es que si algo es biológico "no tienes elección" y como se supone que debemos tener elección para transformar todas las cosas (el mito del progreso industrial por excelencia) niego todo lo que sea biológico. ¿Y si los roles sexuales o la división sexual de las tareas tuvieran más un interés práctico o de adaptación al medio ecológico que algo ideológico? Esto no entra en contradicción con que posteriormente esas divisiones prácticas acaben, a lo largo del tiempo, teniendo un componente jerárquico o dominante que termine convirtiéndose en una realidad opresora.

 Por otro lado, que algo se pueda transformar no quiere decir que haya que transformarlo o reprogramarlo por necesidad. Es decir, no hay por qué sustituir la cultura por la biopolítica, sustituir la integración en una cultura existente por el adoctrinamiento desde las instituciones. Una mujer de una sociedad tradicional puede estar "programada" por su cultura. Una mujer de la sociedad actual está reprogramada desde las instituciones estatales y capitalistas de poder, entre las que hoy en día podemos citar a todas las organizaciones subvencionadas o patrocinadas (entre las que se encuentra desde la Iglesia al feminismo). Estoy deseando conocer un proyecto feminista que no esté financiado por el Estado ni el Capital y que cumpla otro requisito fundamental: no reproducir de forma automática y acrítica el pensamiento del feminismo subvencionado.

La intervención de Alicia Puleo termina con un canto a la ayuda mutua entre el feminismo y el ecologismo. El feminismo y el ecologismo de estado pueden ayudarse mutuamente pero jamás podrán aproximarse a la realidad, porque sus estudios y luchas están condicionados por lo que el Estado o el Capital consideran subvencionable o no subvencionable, dependiendo de lo que más le interese en cada momento.

Para finalizar me gustaría mencionar las poquitas cosas con las que estoy de acuerdo con Alicia Puleo:

- Ninguna cultura es "perfecta", todas tienen algo que dar y algo de lo que aprender.
- Hay que universalizar la cultura del cuidado (yo añado, desde los iguales y no desde "arriba" a base de institucionalizar los cuidados para liberar a no se sabe quien).
- Las mujeres y los hombres somos parte de la Naturaleza.

Como siempre, pido disculpas por las posibles equivocaciones de análisis que pueda tener el texto y estoy abierta a dialogar, reflexionar, matizar o retirar cualquiera de mis afirmaciones si se demuestran erradas.

* Sobre el origen de la expresión "revolución calostral" Ester Massó Guijarro explica: "El concepto de revolución calostral del obstetra Michel Odent (2007) explica esta vertiente. Odent ha descrito cómo el tabú del calostro se hallaba presente en multitud de culturas, que vetaban de diversas maneras la toma del calostro por parte del neonato durante los primeros días. Esta privación está relacionada con la maximización del potencial de agresividad en las personas, lo que suponía una ventaja desde el punto de vista de la selección (Odent 2007: 96ss). Frente a ello, la no perturbación de la relación entre madre y recién nacido supone una revolución contracultural, en la que los recién nacidos experimentan una seguridad básica (en permanente contacto con sus madres) que influirá de modo crucial en su salud emocional: “La revolución calostral es una etapa que obligatoriamente hay que pasar en el camino hacia la convergencia entre instinto y ciencia. Entre el cerebro primitivo y el neocórtex” (ibíd.: 99)." 

Se puede leer el capítulo "Calostro y Civilización" del libro "El bebé es un mamífero" escrito por Michel Odent aquí: http://es.scribd.com/doc/49186767/CalostroyCivilizacion

viernes, 5 de septiembre de 2014

La industria farmaceútica nos salvará de nuevo

Reproduzco a continuación unos párrafos del blog Random Views que me han llamado la atención sobre las investigaciones de Valerie Beral, Directora de la Unidad de Epidemiología del Cáncer de la Universidad de Oxford (mujer citada en múltiples ocasiones en este blog):

"Uno de los casos mencionados por Beral, de los que he encontrado más interesantes, fue el de la mayor incidencia de cancer de mama en naciones ricas que en el mundo en desarrollo. Ella señala la evidencia de que el riesgo de contraer cáncer de mama cae un 10% si la mujer da a luz sobre los 20 y amamanta a su bebé; cae un 10% más con un segundo bebé. 

¿Significa eso que nuestras sociedades deben cambiar a apoyar los partos a una edad mucho más joven y lactancias mucho más largas? Nada de eso. Como Beral deja claro, el parto y la lactancia deben estar generando hormonas que están dando a estas mujeres su relativa inmunidad frente al cáncer de mama. La investigación debería identificar qué hormonas están en juego y un medio de proporcionarlas sin tener que necesariamente tener un embarazo. 

El problema es que la investigación necesaria para producir este resultado no cuadra con el modelo de financiación de la investigación médica que hemos adoptado en las naciones desarrolladas, y que se centra en programas de tres o cinco años. La investigación que Beral pide tomaría como diez años".

¡Que no cunda el pánico! Como vemos, la industria farmaceútica nos va a salvar de nosotras mismas de nuevo con "algo" que imite al embarazo y la lactancia cuando somos jóvenes. ¡Gracias a la ciencia por cubrir los "fallos" de nuestro supuestamente defectuoso cuerpo de mujer! ¿Por qué no nacimos robots directamente? Así se podría programar el número exacto de hijos que debemos o no tener y la edad adecuada para tenerlos. Desde luego, ¡en qué momento se nos ocurrió tener un cuerpo mamífero cuando podíamos haber sido máquinas! ¡Ay!

Relacionadas:

- Mujer, paradojas y contradicciones en el mundo actual: Valerie Beral versus Jørgen Randers versus John Bongaarts: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/07/mujer-paradojas-y-contradicciones-en-el.html

La menstruación como ahorro energético

Estas son las conclusiones del artículo de la antropóloga Beverly Strassmann titulado "La evolución de los ciclos endometriales y la menstruación" publicado en "The Quarterly Review of Biology" en junio de 1996. En su texto, Strassmann rebate las teorías de otra investigadora, Margie Prophet, que defendía que la menstruación tenía como objetivo defenderse contra los patógenos que transportaba el semen.

Siempre me había parecido que la menstruación era un gasto innecesario desde el punto de vista evolutivo y energético, teniendo en cuenta que menstruamos y ovulamos muchísimas veces en comparación con los poquitos hijos o ninguno que tenemos. Y es que somos fruto del tiempo que vivimos, y por eso creemos que tener la regla durante años es lo normal y nos cuesta pensar en un mundo pretérito en el que se menstruaba muchísimo menos que ahora.

Después de leer este artículo varias veces, y a pesar de no ser científica, creo que comienzo a entender lo que explica Strassmann. Durante la primera fase del ciclo menstrual hay "esperanza" biológica de que se produzca un embarazo. Sin embargo, después de la ovulación, si no hay posibilidad de fecundación, desde el punto de vista evolutivo es mejor desprenderse del endometrio y ahorrar el equivalente a seis días de alimentos en cuatro ciclos. No olvidemos que el endometrio, si hay gestación, servirá para alimentar al embrión con oxígeno y nutrientes de la madre, y se convertirá en la decidua que después dará origen a la placenta.

Cuando no hay fecundación expulsamos también una forma de nutrir que ya no tiene sentido almacenar por más tiempo. Pero, en las condiciones sociales actuales, en las que las mujeres tienen 1,3 hijos por mujer, es decir, un único hijo durante toda su vida, vienen a mi mente algunos interrogantes: ¿Acaso no ha perdido sentido evolutivo la creación y desprendimiento, mes tras mes, año tras año, de un nuevo endometrio para unos hijos que nunca llegarán? ¿Pueden servir las visiones místicas de la menstruación para suplir esa falta de sentido biológico desde lo cultural? ¿Qué ocurrirá con la menstruación dentro de miles de años? ¿Seguiremos menstruando? ¿Se atrofiará el sistema reproductivo al no utilizarse? ¿Seremos cada vez más dependientes de la industria de la reproducción artificial para tener hijos y de la industria farmaceútica para no tenerlos? ¿Optarán cada vez más mujeres de forma voluntaria por la mutilación física (histerectomías, mastectomías y extirpaciones de óvulos) o la castración química para evitar el cáncer? ¿Nos salvará de nuevo la medicina de nuestra propia biología?

El texto traducido de las conclusiones del artículo (las negritas son mías):

"Si no hay reproducción no es ventajoso mantener al endometrio en el estado que se necesita para la implantación de un blastocito. Tampoco es ventajoso durante épocas de amenorrea. Por eso, una explicación de la regla es que es un ahorro energético. Una parte del endometrio, si no hay embarazo, se reabsorve y otra parte se expulsa, ya que en el ser humano hay demasiada sangre y tejidos para que sean solamente reabsorvidos, como en otras especies. ¿Y por qué hay demasiada sangre y tejidos? Una explicación podría ser que las crías humanas y, por tanto, también nuestros úteros son muy grandes en proporción a nuestro cuerpo.

El ciclo endometrial está acoplado al ciclo ovárico. Cuando los niveles de hormonas esteroides ováricas caen, el endometrio revierte, lo que resulta en desechos celulares que deben ser derramados o reabsorbidos. Una ventaja de la regresión cíclica que previamente no se ha considerado es la reducción en el gasto de energía. Cuando un blastocisto no está disponible para la implantación, el endometrio secretor se convierte en una carga. Si se mantiene, requiere de apoyo metabólico continuo, pero si retrocede, este gasto extra de energía se puede ahorrar. En las mujeres, la regresión del endometrio permite una reducción de casi siete veces del consumo de oxígeno de endometrio (por mg de proteína / h). La ciclicidad endometrial está vinculada al conjunto de la tasa de ciclicidad inmetabolica del cuerpo causada por la acción de los esteroides ováricos. En las mujeres, la tasa metabólica es al menos un 7% inferior, en promedio, durante la fase folicular que durante la fase lútea, lo que se traduce en un ahorro estimado de energía de 53 MJ en más de cuatro ciclos. Esto es el equivalente a casi seis días el valor de los alimentos. Al ayudar a las mujeres a mantener la masa corporal, esta economía de la energía tiene repercusiones beneficiosas tanto para la fecundidad y la supervivencia.

El mantenimiento del endometrio en el estado metabólicamente activo requerido para la implantación sería particularmente desventajoso durante la temporada no reproductiva y otros episodios de amenorrea cuando la ovulación está ausente durante un período prolongado de tiempo. Doce meses de amenorrea ahorran un estimado de 130 MJ, lo que satisface las necesidades de energía de una mujer cerca de la mitad de un mes. La regresión del endometrio es similar (y tal vez homóloga) a la hipotrofia de los oviductos de reptil en la temporada no reproductiva y su origen puede ser anterior a los mamíferos. Las limitaciones ahorradoras de energía de la tasa metabólica se producen durante la lactancia, el embarazo, escasez de alimentos, y son comparables a los de toda la reducción en la tasa metabólica del cuerpo que se produce durante el ciclo menstrual.

La regresión del endometrio incluye necesariamente la microvasculatura endometrial. En la mayoría de las especies la sangre de la microvasculatura es totalmente reabsorbida, pero en los primates del Viejo Mundo y algunos otros mamíferos, la sangre y otros tejidos que no se reabsorben se eliminan con la menstruación. Las diferencias en el grado de sangrado menstrual se correlacionan con la filogenia más que con las diferencias visibles en la ecología o el comportamiento. El sangrado relativamente abundante se encuentra en los catarrinos y se asocia con la presencia de arteriolas espirales en el endometrio. El diseño de estas arteriolas probablemente se relaciona con su función principal, que es la de proporcionar el suministro de sangre a la placenta. El sangrado externo puede ser interpretado como un efecto secundario de la regresión del endometrio y está probablemente causado por la presencia de demasiada sangre y otros tejidos para la reabsorción eficiente. Esta hipótesis puede explicar el aumento de la pérdida de sangre con la paridad en las mujeres, ya que los embarazos anteriores aumentan la vascularización uterina. También predice con éxito que los catarrinos con menstruación abierta tengan mayores ratios de masa de la cría con respecto a la masa corporal. Por lo tanto, el sangrado inusualmente profuso en los seres humanos y los chimpancés puede ser debido al gran tamaño de sus úteros en relación con el tamaño del cuerpo de la hembra adulta y al diseño de la microvasculatura en estos y otros catarrinos".

jueves, 4 de septiembre de 2014

Mujeres en el Libro Rojo

Otra cita que me ha llamado la atención.  Poco se puede decir del criminal autor de este texto que no se haya dicho ya (se calcula que provocó la muerte de 70 millones de chinos). Sin embargo, entre líneas de propaganda, encontramos una frase bien interesante y con bastante lógica que he subrayado y separado del resto en negrita. En ella, se relaciona la capacidad de hablar y decidir con la cantidad de trabajo que se aporta en la familia. ¿Será cierto?

XXXI. MUJERES

En China, los hombres viven dominados generalmente por tres sistemas de autoridad (la autoridad política, la del clan y la religiosa -- N. de la Red. ), (...) En cuanto a lasmujeres, además de estar sometidas a estos tres sistemas de autoridad, se encuentran dominadas por los hombres (la autoridad marital). Estas cuatro formas de autoridad -- política, del clan, religiosa y marital -- encarnan la ideología y el sistema feudal- patriarcales en su conjunto y son cuatro gruesas sagas que mantienen amarrado al pueblo chino, en particular al campesinado. Se ha descrito más arriba cómo los campesinos derriban la autoridad política de los terratenientes en el campo, que constituye el pilar de los demás sistemas de autoridad. Con el derrocamiento de la autoridad política de los terratenientes, comienzan a tambalearse la autoridad del clan, lareligiosa y la marital. (...)

 En lo que concierne a la autoridad marital, siempre ha sido comparativamente débil en las familias de los campesinos pobres porque las mujeres de estas familias, por necesidad económica, tienen que hacer más trabajo físico que las mujeres de las clases acomodadas y, en consecuencia, tienen mayor derecho a hablar y decidir en los asuntos familiares.

En los últimos años, con la creciente ruina de la economía rural, se ha minado la base de la dominación del hombre sobre la mujer. Y recientemente, con el surgimiento del movimiento campesino, las mujeres hancomenzado en muchos lugares a organizar asociaciones femeninas rurales; ha llegado para ellas la hora de levantar la cabeza, y la autoridad marital es sacudida día a día. En una palabra, con el crecimiento del poder de los campesinos, están tambaleando la ideología y el sistema feudo-patriarcales en su conjunto.

Informe sobre la investigación del movimiento campesino en Junán (marzo de 1927),Obras Escogidas, t. I.

Apego al Estado: la visión de Sun Yat-sen

Rescato este texto de Sun Yat-sen como ejemplo de cómo desde la estrategia política se puede promover la "ampliación" de las relaciones de apego dentro de la propia familia hacia el vínculo con el Estado por medio del nacionalismo. Se debe ser leal al Estado, se debe estar unido al Estado, sacrificarse por su defensa tal y como se haría con la propia familia o clan. Pero, ¿qué es el Estado sino el poder de las elites? ¿Por qué debería el pueblo apegarse a sus intereses? Sun Yat-sen apela al miedo, a la tragedia, a la destrucción de la raza... Finalmente, el Estado se convirtió en un pseudopadre y una pseudomadre. Al hacerlo, desfiguró y destruyó también lo que entendemos por paternidad y maternidad.

El artículo original se puede leer aquí.

LOS PRINCIPIOS DEL PUEBLO (SAN MIN)
EL PRINCIPIO DEL NACIONALISMO

Primera Conferencia: "¿Qué es el principio de nacionalismo? Podría decir en forma resumida que el principio de nacionalismo es equivalente a la “doctrina del estado”. El pueblo chino demostró una gran lealtad hacia la familia y el clan, con el resultado de que en China ha habido unidad familiar y de clan pero no un nacionalismo real. Los observadores extranjeros dicen que son como arena dispersa simplemente porque ha demostrado lealtad a la familia y el clan pero no a la nación. No ha habido nacionalismo. La familia y el clan han sido poderosas fuerzas unificadas una y otra vez, los chinos se han sacrificado a si mismos, a sus familias, a su vida en defensa de su clan; pero para la nación no ha habido una instancia de sacrificio del espíritu supremo. La unidad del pueblo chino se ha detenido en el clan y no se extendió a la nación".

(...)

¿Cuál es la posición de nuestra nación en el mundo? En comparación con otras naciones tenemos una gran población y una cultura antigua, de cuatro mil años de edad. Algo como para adelantarnos en la línea a otras naciones de Europa y América. Pero el pueblo chino sólo tiene grupos familiares y clanes, no hay un espíritu nacional. Consecuentemente, a pesar de los cuatrocientos millones de personas reunidas en China, de hecho no somos más que arena dispersa. Somos el estado más pobre y más débil del mundo, ocupando la posición más baja en cuestiones internacionales; el resto de la humanidad tiene el cuchillo que corta y el plato servido, mientras nosotros somos el pescado y la carne. Ahora, nuestra posición es extremadamente peligrosa, si no promovernos sinceramente el nacionalismo, o los cuatrocientos millones nos unimos en una nación fuerte, seremos el rostro de la tragedia - la pérdida de nuestro país y la destrucción de nuestra raza. Para evitar este peligro debemos adoptar el nacionalismo y emplear el espíritu nacional para salvar al país.

lunes, 11 de agosto de 2014

La mística de la menstruación

Los creadores de las primeras píldoras anticonceptivas creyeron que debían imitar el ciclo menstrual para que pareciera más natural. El sangrado artificial que producen no es una menstruación real porque no hay ovulación previa, por eso ahora la industria ha dado un paso más y ha creado anticonceptivos sin periodos de descanso. En el artículo "El fin de la regla" (Mujer Hoy) se incluyen dos citas sobre los anticonceptivos hormonales que suprimen el sangrado que voy a comentar a continuación.

 Carme Valls-Llobet, Especialista en Medicina Interna y Endocrinología: “Lo fundamental es que no hay evidencia a largo plazo de lo que le puede ocurrir al cuerpo de una mujer a la que se está hormonando constantemente. No hay experiencia; por tanto, que lo prueben con voluntarios que acepten este riesgo durante varios años”. Pero, además, la doctora apunta que, con estos métodos, “la mujer no sabe realmente cuándo va a manchar, cuando va a tener algún sangrado. Con el Lybrel es algo imprevisible, que puede ocurrir en cualquier momento. Y, por tanto, es mucho más complicado que llegue a darse cuenta de si está o no embarazada. A mí me asombró leer en su prospecto la recomendación de que la mujer se hiciera periódicamente pruebas de embarazo... Pero, ¿no se supone que la tomas precisamente para no quedarte embarazada?”. La doctora Valls-Llobet va más allá: a su juicio, “la menstruación es un indicador de que algo va o no va bien en nuestro cuerpo. Si no va bien, significa que hay una alteración metabólica, endocrina, psicológica o social. Pero si, cuando una mujer te indica que tiene trastornos con la menstruación, lo primero que haces es intentar abolírsela, no estás escuchando a su cuerpo. Abolirla lo único que hace es tapar los problemas, falsearlos”.

La endocrina Carme Valls-Llobet señala que no se sabe qué puede ocurrir a largo plazo con su uso. Sin embargo, obvia otro pequeño detalle, ya que tampoco hay experiencia a largo plazo de que las mujeres menstruemos de la forma que lo hacemos actualmente, algo que ella obvia por completo. No tener hijos, tener uno de forma muy tardía y no amamantarlo también son experimentos desde un punto de vista evolutivo. La industria trata de eliminar la menstruación pero el modo de vida y de trabajo actual (y, por tanto, la biopolítica) trata de eliminar a los hijos, algo que no podemos dejar de mencionar si no queremos ser parciales y si pretendemos que las mujeres puedan tomar decisiones libres e informadas. Recuerdo las palabras del biólogo Roger Short:

"En las comunidades cazadoras-recolectoras, la pubertad, la adquisicón de deseo sexual, y matrimonio eran todos eventos sinónimos, así que no había necesidad de restricciones sociales sobre el comportamiento sexual antes del matrimonio. Después del matrimonio había un periodo de tres años de esterilidad adolescente, cuando la chica habría experimentado una sucesión de ciclos menstruales anovulatorios antes de concebir. Después del primer hijo, habría estado 3 años en amenorrea de la lactancia, seguidos por uno o dos ciclos menstruales ovulatorios antes de concebir otra vez. No tenemos información de la edad de la menopausia  en las sociedades primitivas, pero (...) sería raro que una mujer tuviera más de 5 hijos. Durante su vida reproductiva experimentaría 15 años de amenorrea de la lactancia, y 4 años de embarazo, (...)

Contrastemos esto con la vida reproductiva de una mujer de hoy en día: la menarquía ocurre a los 13 años, y la menopausia a los 50. Dos embarazos con poco o ningún amamantamiento como mucho solo permitirían a la mujer como mucho 2 años de respiro de los ciclos menstruales regulares, que ocuparían los 35 años que quedan de vida reproductiva. 

No puede haber ninguna duda de que este aumento de nueve veces en el tiempo dedicado a tener ciclos menstruales plantea una serie de nuevos problemas para nosotros; es algo de lo que no hemos tenido ninguna experiencia evolutiva previa, y por lo tanto no estamos genéticamente adaptados para hacer frente a la situación".


La segunda de las citas del artículo de Mujer de Hoy es de María del Mar Jiménez Redal, socióloga holística, y autora del artículo “Menstruación, la sabiduría oculta”: “Nuestra sociedad solo subraya lo patológico de la menstruación: dolor, debilidad, estorbo... Y, por tanto, lo que pretende es ocultar o manipular el estigma de sangrar. Aparte de la violencia y el miedo, nada ha sido tan eficaz para relegar a las mujeres a un lugar secundario como la degradación del ciclo menstrual. Y el tabú asociado al ciclo menstrual sigue hoy más vigente que nunca; por eso ahora nos ofrecen píldoras para exterminarla. Total, ¿para qué sirve? ¿No es solo un sangrado intrascendente e inconveniente? No, no lo es. La gran verdad oculta es que la menstruación es muchísimo más que una manifestación física: es una fuente de conocimiento interior. La regla es un prodigio biológico muy beneficioso para el cuerpo femenino y, a nivel físico, actúa como un sistema de autolimpieza mensual, protegiendo el aparato genital femenino, reforzando las defensas del organismo gracias a los estrógenos naturales”.

La menstruación es un proceso fisiológico que se repite de forma indefinida (entre la menarquía y la menopausia) hasta que se produce una fecundación del óvulo. No llega para que las mujeres nos conozcamos a nosotras mismas, ese puede ser un efecto secundario, pero su función primordial es la misma que en las hembras de otros grandes primates. El autoconocimiento siempre es positivo mientras se esté preparado para aceptar la verdad, incluso su parte dolorosa, compleja y plagada de contradicciones de difícil solución que no entienden de posturas políticamente correctas ni mágicas. Tampoco es un sistema de autolimpieza mensual, porque si lo fuera también necesitarían "limpiarse" las niñas, las mujeres postmenopáusicas, las embarazadas o las lactantes en amenorrea. Ninguna de ellas menstrúa y no necesita limpiarse de nada. Por último, menstruar demasiado tiene también riesgos para la salud que hay que conocer. 

domingo, 10 de agosto de 2014

Del autoengaño al adoctrinamiento sexual

Desde algunas posturas ideológicas se defiende una visión del cuerpo femenino reducido a única función: la búsqueda del placer. Esta visión no es un pensamiento original, sino una contraposición o una reacción a otra visión igualmente reducida, la de la represión del placer de la moral victoriana (no hace falta retrotraerse mucho más allá). Así, lo que antes se imponía, ahora se prohibe. Y lo que antes se prohibía, ahora se impone. En el fondo, las dos morales no son tan diferentes, ya que ambas quieren controlar la sexualidad y conducirla en determinada dirección en lugar de definir unos límites entre el bien y el mal, pero a la vez otorgar un amplio margen de libertad de conciencia y acción individual.

La falta de pruebas concretas o datos reales que sustenten lo que se afirma sirve, en el caso de la mística de la sexualidad, la menstruación o el género, para poner sobre la mesa una visión distorsionada de la fisiología y de la historia. De esta forma se habla de "nuestra cultura" en abstracto y sin contextualizar, lo que sirve de arma ideológica a quien se niega a revisar sus propias suposiciones, repetidas desde diferentes púlpitos ideológicos y adoptadas sin criba aparente.

Por ejemplo, se puede plantear la cuestión de por qué a la mujer en "nuestra cultura" se le ha dicho que tenía que controlar su cuerpo para no quedar embarazada. En este caso la pregunta está mal planteada, ya que invisibiliza que no fue la "cultura" la que promovió entre las mujeres el miedo al embarazo y a los hijos sino determinadas formas de producción, maneras de vivir, y determinadas corrientes de pensamiento que habrá que identificar e investigar. Al no contextualizar ni profundizar, sin embargo, se puede afirmar lo que se quiera, porque nadie pedirá pruebas y todo se dará por supuesto.

En el ámbito concreto de la sexualidad las ideologías deberían dejar de definir lo que debemos sentir, pensar, desear y fantasear. No es posible que desde una supuesta llamada al autoconocimiento y la libertad se quiera hacer creer a las mujeres que si no realizan determinadas prácticas sexuales es por vergüenza o miedo.

En algún momento tendremos que analizar con detenimiento estas nuevas posturas victorianas que se empeñan una y otra vez en atacar o minusvalorar el coito entre mujeres y hombres. El abanico sexual humano es muy amplio, pero entonces, ¿por qué tanto interés en que las mujeres nos alejemos de la penetración? ¿Qué pasa con las mujeres a las que les gusta el coito, les da placer y lo buscan? ¿Qué pasa con las mujeres que no se masturban por represión sino simplemente porque no les apetece o prefieren tener sexo con otra persona? ¿Qué pasa con las mujeres que les gusta el coito y, para más "pecado", disfrutan con el coito reproductivo? Si el coito no aporta nada bueno ni placentero a las mujeres, ¿por qué tantas y tantas mujeres lo seguimos practicando? Es más, si estamos ahora aquí es porque hay una historia ancestral de coitos en nuestro árbol genealógico. ¿O preferiríamos que todos los seres humanos fueran concebidos en laboratorio, alejados de una práctica sexual tan pasada de moda? En algunas culturas, como la de los !Kung, no existe el sexo oral entre hombres y mujeres. ¿Acaso también son ellos unos reprimidos?

Un coito de tortugas fosilizado desde hace 47 millones de años
Como en esa canción de Pink Floyd dan ganas de gritar... ¡Dejadnos a las mujeres que encontremos nuestro PROPIO camino! Aunque parezca imposible, la humanidad ha sobrevivido, ha disfrutado del sexo y se ha reproducido durante 200.000 años... ¡a pesar de los "expertos"! Que se masturbe quien le apetezca cuando le apetezca, y que se respete también a la que prefiere un coito a una masturbación o que no quiere renunciar a nada. Que se deje de asociar a la mujer que no se masturba con la vergüenza, al miedo, a la falta de imaginación o, peor aún, que se afirme de forma paternalista que se está perdiendo "algo". La vida sexual de hombres y mujeres de toda condición y orientación es diversa, evoluciona, cambia a lo largo de la vida, es histórica, biocultural y se ve influenciada por multitud de factores internos y externos. Necesita libertad para crecer, intimidad, muchas conversaciones informales, observación, curiosidad, consenso y respeto.

Las mujeres no necesitamos a un hombre para disfrutar del sexo en un sentido muy amplio pero, ¿es ese motivo suficiente para que haya que marcar una nueva sexualidad femenina "correcta" o "apropiada" en contraposición a las represiones anteriores? ¿Es menos mujer la que admite que prefiere el coito con un hombre al sexo en solitario? No podemos seguir dando bandazos. La vida sexual personal pertenece a la intimidad, no incumbe a nadie más que a las personas con las que se quiera compartir, y ni el más grande de los sexólogos es experto en la materia.

La fobia al coito (incluso asociándolo de forma intrínseca a la enfermedad) y, por otra parte, el señalamiento de prácticas más "aceptables" es algo totalmente ajeno al campo de la erótica, ya que lo que sucede en la cama poco tiene que ver con un mitin.

Al final, detrás de todas estas moralinas se esconde oculto el erotismo del sexo reproductivo consciente o, simplemente, a la sexualidad que, aún siendo responsable y libre, no teme a los hijos que puedan derivarse de la misma. Pero eso quizás es adentrarnos en una de las represiones impuestas, asimiladas e interiorizadas más potentes del ser humano actual: la represión de la maternidad y la paternidad en el momento más fértil de nuestra vida dentro de un mundo solitario y contaminado. La nueva castidad en las relaciones hombre-mujer, que propaga la abstinencia del goce de reproducirse con pasión y oxitocina (la "hormona del amor"), es tan solo un elemento más de autoengaño que quizás nos haga menos dolorosa la realidad, para beneficio de la empresa, las clínicas de reproducción asistida y en detrimento de nuestra salud. Quizás sea, de forma paradójica, el precio que hay que pagar por sobrevivir en la era de los grandes avances tecnológicos, médicos y bélicos.
que hay otros definiéndonos, diciendo siquiera lo que nos puede gustar o no. - See more at: http://www.beldurbarik.org/2014/07/entrevista-a-erika-irusta-blogera-de-el-camino-rubi/#sthash.kkZfiFDT.dpuf